miércoles, 31 de mayo de 2023

Qué dice la Biblia acerca de la hechicería y la adivinación

¿Qué dice la Biblia acerca de la hechicería y la adivinación?

Con cierta frecuencia hay noticias acerca de personas, especialmente jóvenes y niños, que han quedado transtornadas o asustadas por prácticas de adivinación, magia negra o espiritismo. Es importante saber qué dice la Biblia acerca de estas prácticas y creencias y por qué se ha de rechazarlas decididamente.

El cristiano tiene dos razones muy importantes para no recurrir a los hechiceros o "sacasuertes":

1) Por nuestra confianza total en el Dios único que nos ama y que tiene "todo poder en el cielo y en la tierra" (Mt. 28, 18), de manera que, si estamos con Jesucristo, no tememos ninguna fuerza maléfica ni intentaremos usarla. Jesús dijo: "Adorarás al Señor tu Dios, y a El solo servirás" (Mt. 4,10).

2) Dios creó al ser humano a su propia imagen y semejanza (Gen. 2, 1-27), y le dio el encargo de cuidar y administrar lo creado según la vo!untad divina (Gen. 2, 15). Cada persona ha de utilizar su inteligencia y otros dones que Dios le ha otorgado para ganar el pan de cada día honradamente y trabajar por el bien común. Nadie tiene que depender de adivinaciones, brujerías, astros, sortilegios, macumba, magia, ouija, médium, ocultismo, horóscopos, hechicería, evocación de muertos, o simplemente de la "suerte".

Ya en el antiguo Testamento la Palabra inspirada nos muestra el rechazo de Dios hacia las adivinaciones y profecías falsas: "Que nadie practique encantamientos o consulte a los astros; que no haya brujos ni hechiceros; que no se halle a nadie que se dedique a supersticiones o consulte los espíritus; que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos. Porque Yavé aborrece a los que se dedican a todo esto..." (Dt. 18, 10-12) "No se dejen engañar por los profetas, ni por los adivinos que hay entre ustedes, ni crean en sus sueños, fruto de su imaginación. Porque sin que yo los haya mandado se aprovechan de mi nombre para profetizar mentiras, dice Yavé". (Jer. 29,8-9). La Biblia relaciona la hechicería estrechamente con la idolatría, la cual es incompatible con el culto al Dios único y verdadero.

Con respecto a los sueños, se reconoce que en algunas ocasiones Dios se ha comunicado con personas por este medio, pero la Sagrada Escritura contiene una advertencia: "los sueños dan alas a Ios insensatos. Creer en los sueños es querer agarrar una sombra o perseguir el viento. Lo que uno ve en sueños es solo una imagen, como un rostro reflejado en un espejo... Adivinaciones, pronósticos y sueños son cosas sin valor, fantasías como la mujer encinta. Si no vienen de parte del Altísimo, no les prestes la menor atención. Porque muchos se dejaron engañar por los sueños, y por creer en ellos se arruinaron". (Eclesiástico o Sirácides 34,1-7).

En el Nuevo Testamento se ve que las prácticas mágicas son condenadas como obstáculos a la fe cristiana. Se destaca el caso del mago Simón en los Hechos de Ios Apóstoles, a quien San Pedro reprendió severamente (Hch. 8,9. 18-24). En esta ocasión San Pabo condenó enérgicamente al mago y falso profeta Barjesús que impedía el anuncio en Chipre (Hch. 13,6-12). En el capítulo 19 de los Hechos, leemos también: "Muchos de los que habían aceptado la fe venían a confesar y exponer todo lo que antes habían hecho. No pocos de los que habían practicado la magia hicieron un montón con sus libros y los quemaron delante de todos. Calculando el precio de los libros, se estimó en unas cincuenta mil monedas de plata. De esta forma la Palabra de Dios manifestaba su poder, se extendía y se robustecía". ( Hechos 19, 19-20).

San Pablo en su carta a los Gálatas, incluye "la brujería" entre los pecados graves que impiden entrar en el Reino de Dios (Gálatas 5,20). En el libro del Apocalipsis, se anuncia que los hechiceros junto con los "pervertidos, fornicarios, asesinos, idólatras y engañadores", no tendrán entrada a la Ciudad celestial. (Ap. 22,15)

Lo importante es confiar en Dios, en su amor paternal y su poder infinito, en su Palabra y no en fuerzas ocultas o supersticiones. "No se angustien ustedes...crean en mí", dijo Jesús. (Juan 14,1)

"Yo, señor confío en ti; yo te he dicho: ¡Tú eres mi Dios! Mi vida está en tus manos". (Salmo 31,14)

A lo largo de la Santa Biblia, Dios advierte en repetidas ocasiones que los pronósticos de los adivinos son engañosos y que por tanto no debemos confiar en ellos. El profeta Jeremías lo advirtió pero no le hicieron caso: “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos, ni hagáis caso de los sueños que sueñan. Porque falsamente os profetizan en mi nombre. Yo no los envié, ha dicho Jehová”. (Jeremías 29:8-9). También otro pasaje añade: “Y vosotros no prestéis oído a vuestros profetas, adivinos, soñadores, agoreros o encantadores, que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia. Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra y para que yo os arroje y perezcáis”. (Jeremías 27:9-10).

Hoy es muy frecuente ver gente que acude a curanderos y santones que nos ofrecen algún objeto mágico para quitarnos el mal de ojo o para lograr el amor. ¿Qué dice la Palabra? “Di: “Así ha dicho Jehová, el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo para mantener así vuestra propia vida?  ¿Y habéis de profanarme en medio de mi pueblo por unos puñados de cebada y unos pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?” (Ezequiel 13:18-19). Ni hechizos ni rituales ni talismanes ni supersticiones. Dios no quiere para sus hijos nada de esto.

Para Dios la adivinación es pecado: “Como pecado de adivinación es la rebelión, como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto rechazaste la palabra de Jehová, también él te ha rechazado para que no seas rey” (1Samuel 15:23). Este pecado pone rabioso a Dios: “Pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom, y observaba los tiempos, confiaba en agüeros, era dado a adivinaciones y consultaba a adivinos y encantadores; se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira” (2 Crónicas 33:6). Y ordena: “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo, Jehová, vuestro Dios” (Levítico 19:31). O sea que es un pecado, despierta la ira del Señor y Él mismo nos ordena evitarlos, porque nos contaminan con sus malas artes.

¿Castiga Dios la adivinación y la brujería? Sí. De hecho en el antiguo Israel tales prácticas estaban penadas con la muerte: “A la hechicera no la dejarás con vida” (Éxodo 22:18) y “El hombre o la mujer que consulten espíritus de muertos o se entreguen a la adivinación, han de morir; serán apedreados, y su sangre caerá sobre ellos” (Levítico 20:27). Por su parte, el Señor amenaza con el fuego a una adivina y a quienes le han consultado (Isaías 47:8-15). Aunque quizás la historia más fascinante es la de Saúl, primer rey de Israel, quien acude a la adivina de Endor para consultar con los muertos. Ante tal desobediencia, Dios es tajante y decice desposeerle de la corona y entregar  su reino a los enemigos filisteos (1Samuel 28:3-19). Estas prácticas son horrendas y Dios las castiga con mano de hierro.

Nuevo Testamento.

Hasta ahora hemos visto lo que dice el Antiguo Testamento, famoso por su severidad, pero ¿qué dice el Nuevo? ¿Es acaso más condescendiente con este pecado? No. De hecho, apunta directamente a quienes lo practican como firmes candidatos a quemarse en el infierno si no se arrepienten de sus fechorías: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8). Los santos y los justos podrán entrar en el Reino de los Cielos “pero los perros estarán afuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y practica la mentira” (Apocalipsis 22:15). Los adivinos no serán salvados de la quema.

“Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio,fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5:19-21). La Bibliadice que los hechiceros van al infierno, pero en no pocas versiones bíblicas leemos que, en tiempos del rey Herodes, tres magos acudieron a adorar al niño Jesús (Mateo 2:1-12). ¿Cómo es posible semejante contradicción? Sabemos que el Señor abomina la magia por lo que “magos” debe ser, en realidad, una mala traducción. Otras versiones hablan de tres hombres sabios, cosa que sí tiene mucho más sentido.

En la Palabra encontramos también la historia de cómo Pablo liberó a una muchacha del espíritu de adivinación que moraba en ella (Hechos 16:16-18), gracias a lo cuál sabemos que las personas que adivinan están poseídas por algún demonio que habita en su interior. También leemos cómo un coetáneo de Cristo, llamado Simón el Mago trató de sobornar a los apóstoles Pedro y Juan a cambio de poder transmitir el poder del Espíritu Santo, ante lo cuál los apóstoles reaccionaron escandalizados (Hechos 8:9-24). Las Escrituras también relatan que muchos de los que habían practicado la magia, se arrepintieron de sus pecados y quemaron sus libros mágicos públicamente (Hechos 19:18-20). Siempre, y en todos los casos, la magia es retratada -sin excepción- como algo malo.

“Pero sigo sin entender ¿por qué Dios se opone tan ferozmente a la adivinación? ¿Qué tiene de malo que uno consulte a la pitonisa?” -puedes preguntarte-. El Señor se opone básicamente por tres razones. La primera es que Él desea que toda nuestra fe y confianza descansen solamente en Él, y en nadie más (Jeremías 17:5-8). La segunda es que los adivinos no son de fiar porque mienten (Jeremías 29:8-9). Y la tercera, el Espíritu Santo entrega el poder de profecía (1 Corintios 12:10) pero el de adivinación proviene del diablo (Hechos 16:16-18). Dios aborrece la magia, la hechicería, la brujería, el espiritismo, la adivinación, la astrología, el horóscopo, el tarot, la quiromancia, el esoterismo, el ocultismo y otras prácticas similares porque nos apartan de la luz del Señor y nos acercan a las tinieblas de Satán.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1995.

 

MENSAJE PARA TI QUE ERES CATOLICO

Si crees en Dios por qué te llenas de supersticiones?

 Muchos recurren a la adivinación y a las supersticiones en momentos de crisis y a un más durante las fiestas de fin año con el fin de buscar respuesta a sus problemas y/o hacer que el próximo año sea muy próspero, encuentren el amor de su vida, se mejoren las finanzas, etc.

Muchas personas viven encadenadas a las falsas creencias que atraen “la buena suerte” o espantan “la mala suerte”. Y para lograrlo recurren a los “poderes ocultos” de la hechicería, el espiritismo, los amuletos, la cartomancia, la numerología y la astrología. Las supersticiones están muy enraizadas en nuestro pueblo hispano donde muchos creen en brujos, hechiceros, chamanes, etc. Estos personajes usan grandes espacios en los medios de comunicación porque tienen demanda y buenos ingresos, muchos "católicos" no salen sin ver que les deparan los astros o dice el astrólogo de la televisión, la radio, o el Internet.

¿Qué demuestra ésto?Que mucha gente cree en Dios con los labios, pero su corazón está lejos de El (Isaías 29,13). No le tienen confianza, ni practican sus mandamientos. Y sin embargo cuánto creen en las ficticias supersticiones. Por ejemplo el zodiaco: cuantos no le preguntan a otros “de qué signo eres”, y el otro contesta, soy de Piscis o de Sagitario. ¿Pero cómo un cristiano puede creer en estas falsedades? No, porque su signo es la cruz de Cristo. Y sin embargo gente de todas las clases sociales creen en horóscopos y otras supersticiones y luego dicen que son católicos. No saben que la fe católica rechaza tales prácticas y que la Biblia las prohíbe (Isaías 8,19-20).

¿QUE SON LAS SUPERSTICIONES?

Las supersticiones son “creencias que atribuyen efectos de buena o mala suerte a ciertas acciones, sucesos y cosas”. Esto es extraño a la fe cristiana y contrarias a la razón. Cuando se tiene una sólida formación cristiana, cuando se aprende la Palabra de Dios, vemos que no hay espacio para las supersticiones y sus objetos (Hechos 19,18-20).

Algunos creen que estas prácticas no afectan su fe en Dios, creen que es mejor por si acaso, evitar cruzarse con un gato negro, no pasar por debajo de una escalera, no romper un espejo, no derramar sal al piso, el vuelo de una mariposa negra en la casa, los sueños que revelan malos augurios y el ser “víctima de daños” (brujería) para evitar la mala suerte. Creen también que no tiene nada de malo, por si las moscas pasar la ruda, la canela, etc por la casa o el negocio es de buena suerte, persignarse con el dinero de la primera venta, portar amuletos (que se inventan por miles) poner sábila o herraduras en la puerta, practicar sortilegios o filtros del amor; etc. (1 Cor 3,18-19)

Lo peor de los supersticiosos es que por tratar de “cambiar” su mala situación le pagan a gente astuta, que se hacen llamar “parasicólogos, lectores de cartas, espiritistas, astrólogos, videntes, brujos, chamanes, maestros, consejeros, etc”. Esta gente “viva” es la que arma un buen negocio para vivir sin trabajar a costa de los supersticiosos estafándolos sin compasión (Ez 13,6-8; Mt 7,15-18). Y ojo, que estos charlatanes a todos los que van a consultar sus desdichas les dicen que les han hecho “daño, maldad, brujería”. Los sugestionan bien y los convierten en sus esclavos pues tienen que pagar una larga serie de sesiones para ser “liberados de los supuestos daños”.

LAS SUPERSTICIONES RELIGIOSAS

La ignorancia espiritual también inventa supersticiones religiosas. Por ejemplo las famosas “cadenas” de San Judas Tadeo que exigen hacer copias y repartirlas bajo amenaza de terribles desgracias en caso de no obedecer o grandes ganancias en caso de cumplir. La Biblia dice que DIOS ES AMOR (1 Juan 4,8). ¿Crees en ésto? Ojalá que sí. Ahora piensa: ¿cómo podría Dios premiar a quienes hacen 100 copias de un papel y en cambio castigar a quienes no lo hacen? Creer en tales cadenas es desvirtuar la esencia de amor de Dios mismo.

Otras supersticiones que se deben desechar: “echar el agüita de socorro” a los bebés; llevar el agua bendita en botellones para espantar la mala suerte (!hasta los brujos llevan agua bendita para sus brujerías!); las uvas del 31, los calzones amarillos, la maleta, las hojas de te, el fonde del café, etc para la “buena suerte”. Los católicos no hablamos de "buena suerte" hablamos de las bendiciones que hemos recibido de nuestro Dios.

LA BIBLIA LIBERA DE LAS SUPERSTICIONES

¿Cómo liberarte de las supersticiones? con una seria formación religiosa, aprendiendo la PALABRA DE DIOS. Aprenderás que lo único real ante los golpes de la vida es el Amor infinito y el poder sin límites de Dios. “Conocerás la verdad y la verdad te hará libre” (Juan 8,32). Las supersticiones son ataduras y miedos no resueltos, la fe y confianza en Dios es libertad. El que está con Dios no tiene que temer de las supersticiones ni de las brujerías.

Dios ordena que no creamos en las supersticiones (Deut 18,10-12). Los apóstoles las combatieron frontalmente (Hechos 16,16-21). Dios pide una devoción fiel (Stgo 4,4-5). Dios manda que tengamos absoluta confianza en El (Sal 146,3-9), y que no tengamos miedo del mundo (Josué 1,9; Salmo 91,1-6). Cuando nos caigan duras pruebas de la vida aferrémonos solamente a Dios y nada podrá el diablo contra nosotros (Stgo 4,6-10.). Y en cuanto a consultar el futuro, la Biblia señala tajantemente que solo Dios lo conoce (Isaías 44,6-8). ¡No hay astrólogo ni clarividente que pueda saberlo! ¡Todos los que pretenden hacerlo solo inventan y engañan.

¿EN QUE CREEMOS? EN DIOS!

(1)          Un poderoso ejemplo de esto es el arcángel Miguel en Judas verso 9. Miguel, como el más poderoso de todos los ángeles de Dios, no reprendió a Satanás en su propio poder, sino que dijo “El Señor te reprenda.” Apocalipsis 12:7-8 dice que en el final de los tiempos, Miguel derrotará a Satanás. Aún así, cuando se presentó su conflicto con Satanás, Miguel reprendió a Satanás en el nombre y autoridad de Dios, no en la suya propia. Es sólo a través de nuestra relación con Jesucristo que nosotros, como cristianos, tenemos alguna autoridad sobre Satanás y sus demonios. Es sólo en Su nombre que nuestra reprensión tiene algún poder.

 

(2)           Efesios 6:13-18 nos da una descripción de la armadura espiritual que Dios nos da. Debemos estar firmes con (a) el cinturón de la verdad, (b) la coraza de justicia (c) el Evangelio de la paz, (d) el escudo de la fe, (e) el yelmo de la salvación, (f) la espada del Espíritu, y (g) orando en el Espíritu. ¿Qué es lo que estas piezas de la armadura espiritual representan para nosotros en la guerra espiritual? Debemos hablar la verdad contra las mentiras de Satanás. Debemos descansar en el hecho de que somos declarados justos por el sacrificio que Cristo hizo por nosotros. Debemos proclamar el Evangelio, sin importar cuánta resistencia recibamos. No debemos vacilar en nuestra fe, no importa cuán fuertemente seamos atacados. Nuestra defensa principal es la seguridad de que tenemos nuestra salvación, y el hecho de que las fuerzas espirituales no pueden quitárnosla. Nuestra arma ofensiva está en la Palabra de Dios, no en nuestras propias opiniones y sentimientos. Debemos seguir el ejemplo de Jesús en reconocer que algunas victorias espirituales sólo son posibles a través de la oración.

 

(3)          Jesús es nuestro mejor ejemplo para la guerra espiritual. Observa cómo Jesús manejó los ataques directos de Satanás: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a Él el tentador, y le dijo; Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está; No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Mateo 4:1-11) La mejor manera de combatir a Satanás es la manera que Jesús nos mostró y que fue citando la Escritura, porque el diablo no puede manejar la espada del Espíritu, la Palabra del Dios Viviente.

 

(4)          El mejor ejemplo de cómo no comprometerse en una guerra espiritual fueron los siete hijos de Esceva. “Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo; Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo; A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.” (Hechos 19:13-16). ¿Cuál fue el problema? Los siete hijos de Esceva estaban usando el Nombre de Jesús. Eso no es suficiente. Los siete hijos de Esceva no tenían una relación con Jesús, por lo tanto sus palabras eran carentes de cualquier poder o autoridad. Los siete hijos de Esceva se estaban basando en una metodología. Ellos no se basaban en Jesús, y no estaban empleando la Palabra de Dios en su guerra espiritual. Como consecuencia, recibieron una humillante golpiza. Aprendamos de su mal ejemplo y manejemos las batallas espirituales como lo describe la Biblia.

En resumen, ¿cuáles son las claves para el éxito en la guerra espiritual? Primero, que nos apoyemos en el poder de Dios, no en el nuestro. Segundo, reprendamos en el Nombre de Jesús, no en el nuestro. Tercero, protegernos con toda la armadura de Dios. Cuarto, librar nuestras batallas con la espada del Espíritu – La Palabra de Dios. Por último, debemos recordar que aunque libramos batallas contra Satanás y sus demonios, no cada pecado o problema es un demonio que necesita ser reprendido. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó” (
Romanos 8:37).

 

El verdadero significado de Atar y Desatar 

Atar y Desatar: Hoy se enseña en muchas iglesias que Dios quiere que atemos demonios.

Una de las enseñanzas falsas más prominentes es que los creyentes debemos atar a los demonios. La basan en este versículo: Mateo 12:28-29 “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.” Muchos equivocadamente han deducido que Jesús nos enseña a atar a Satanás para poder vencerle. El problema es que en este versículo Jesús cuenta una parábola o ilustración para mostrar de que si El sacaba a los demonios, el era más fuerte que el enemigo, el diablo, por lo tanto él era el mesías que traía el reino de Dios. Este pasaje No es una enseñanza para sacar demonios, ni un manual de guerra espiritual. Note que Jesús no estaba dando una enseñanza a los discípulos, la audiencia de Cristo eran los críticos fariseos. Note que Jesús en ningún pasaje de los evangelios echo fuera a algún demonio atándole. Este pasaje no enseña que debemos “atar a Satanás.” Es una simple ilustración de que él era más fuerte que Satanás pues lo había sometido (atado).

Note que Marcos 3:22-25 nos clarifica que Jesús estaba dando una ilustración o parábola: “Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Satanás, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas:  ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.” Una parábola es una ilustración, una historia que contiene una enseñanza.

Atar al hombre fuerte es una parábola para ilustrar la superioridad de Cristo y la llegada de su reino. No es un manual de guerra espiritual.

El verdadero significado de Atar y Desatar = Autoridad para dar dirección doctrinal y espiritual

La única ocasión en la Escritura donde se nos enseña a atar algo es Mateo 18:15-20: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por un incrédulo. De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.” Note que este pasaje nada tiene que ver con liberación demoniaca, sino con disciplina en la iglesia contra el ofensor no arrepentido, teniéndole como un incrédulo. Si este pasaje se tratara de “atar” demonios, entonces ¿en dónde queda el “desatar”? ¿Qué significaría desatar demonios?

¿Atar y desatar? Era una termino de los maestros de la Ley judíos, los rabinos que significaba que cuando algo era atado era prohibido, cuando era desatado era permitido. El contexto del pasaje de Jesús es la disciplina en la iglesia sobre alguien que ha ofendido a un hermano y no quiere pedir perdón, así se prohíbe que se le trate como creyente pues su conducta muestra que se comporta como los incrédulos.

Pablo enfrentó una seria lucha espiritual penetrando el evangelio en un mundo pagano controlado por el Diablo. Sin embargo Pablo nunca grito a los aires en todo el libro de Hechos, ni un solo pasaje bíblico enseña esto. En Hechos Pablo llego a lugares paganos llenos de opresión satánica, y jamás “ato” a ningún demonio de ninguna ciudad, como pretenden hacerlo hoy muchos en el movimiento carismático (son tradiciones de los hombres). En Hechos 19 Pablo llego a Éfeso, un lugar plagado de idolatría y magia ¿Qué hizo Pablo? Predico la Palabra de Dios por tres años y dejo establecida una iglesia. Esa fue su guerra espiritual, someterse a Dios, cuidar la santidad de su vida (Gálatas 2:20), predicar el evangelio y hacer discípulos de Cristo.

Hoy muchos gritan a los demonios fuertísimo, “te atamos,” “fuera”. ¿Por qué Gritar?, es importante notar que a ningún demonio lo espanta un grito como a nosotros que alzamos la voz para asustar a alguien cuando estamos enojados, sino que lo que le hace huir es la autoridad de Cristo y la autoridad en Cristo del creyente; la santidad de la persona que lo expulsa en el nombre de Jesús y su comunión con Dios.

En Hechos 16:16-18 nos muestra una lucha espiritual sobrenatural que Pablo enfrento: “Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.  Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.  Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.” Es interesante notar que Pablo no ato a ningún demonio sino le ordeno en el nombre de Jesús que dejara a la muchacha.

Cuando un creyente se enfrenta a una persona poseída debe estar en oración ante el Señor, ayunar y orar, y expulsar al demonio en el nombre de Jesús. Pero al final de cuentas debemos llevar a la persona a Cristo y discipularle, si no de nada sirve pues volverá la persona a lo mismo. Los demonios están allí porque esa persona abrió una puerta en su vida no conociendo a Cristo.

 

 

. ¿Cuál Fue La Táctica De Guerra Espiritual Utilizada Por Cristo?

¿Cómo enfrento Jesús al Diablo al ser tentado?

En Mateo 4:1-11 observamos como Jesús luchó espiritualmente contra el diablo: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.”

¿Cuál fue su táctica de guerra espiritual?

1.    Jesús estaba en oración

2.    Jesús ayunaba, tenía disciplina en su vida (Ayunaba, se negó a sí mismo no cediendo a sus deseos de hambre)

3.    Jesús Resistió

4.    Jesús venció utilizando la Palabra de Dios guardada en su corazón (La Espada del Espíritu)

La Receta De Dios Para La Guerra Espiritual

Veamos algunos pasajes relevantes:

1ª Pedro 5:8-9 “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe.”

Vigilar y cuidar de no caer en sus tentaciones y tretas, y resistirle firmes “En la fe.”

Efesios 4:27 “Ni deis lugar al Diablo.” No darle cabida con nuestro pecado o pensamientos, o acciones (enojo contra otros).

Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

La clave de la lucha es someterse pues a Dios, no pelear con el diablo. Hay que resistirle como Jesús lo hizo en sus tentaciones.

Judas 1:8-9 “…estos soñadores rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.” Eso es lo que el cristiano hace cuando se enfrenta a lo demoniaco, reprenderlo en el nombre de Jesús. No se pone a platicar con los demonios o a entrevistarlos, ni a maldecirlos.

2ª Timoteo 2:25-26 nos da una fuerte y clara instrucción sobre qué hacer con alguien que se encuentra bajo la influencia de Satanás. Muchos dirían que debemos atar al espíritu diabólico, que gritemos orando que atamos a Satanás o al demonio de pecado en particular, pero Pablo nos da otra dirección: “que (el siervo de Dios) con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.” Siempre la clave de la guerra espiritual es someternos a Dios en obediencia a su Palabra, y resistiendo no cediendo a las artimañas del Diablo. La clave es el discipulado bíblico y la santidad.

Este pasaje nos muestra que la clave es corregir utilizando la Palabra de Dios para que la gente escape del lazo del diablo. Es lo que Pablo hizo en Éfeso enseñando la Palabra por tres años. Utilizando la espada del Espíritu de Efesios 6.


Las Maldiciones Generacionales

Una de las enseñanzas muy populares de la falsa guerra espiritual que tantos predican hoy es la doctrina de las maldiciones generacionales. Según esta enseñanza, las personas heredan maldiciones de los padres a los hijos por muchas generaciones, de manera que si alguien tuvo una abuelo que practico la hechicería, existen demonios o ataduras que nos han sido transmitidos de los antepasados.  Si alguien tuvo un ancestro que practico un pecado grave o que fue alcohólico o drogadicto existen maldiciones demoniacas que pasan sobre su descendencia para esclavizarles a estos pecados.

Existen libros muy populares como Rompiendo las Cadenas de Neil T. Anderson en el que existe una guía para orar para renunciar a esas maldiciones y romper esas cadenas generacionales. Según esta enseñanza aunque la persona sea cristiana existen derechos de estos demonios sobre la vida de los descendientes de aquel que tuvo esas ataduras.

Es importante entender en primer lugar, que no existe evidencia alguna en la Palabra de Dios para sostener esta doctrina. El único pasaje que es citado es el de Éxodo 20:5 “No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”

Este pasaje, no está hablando de maldiciones heredadas. Se refiere a que Dios es testigo de la maldad que continua a través de las generaciones de aquellos que le aborrecen y rechazan sus leyes y preceptos. Esto es porque los hijos aprenden del mal ejemplo de los padres, y porque las decisiones de los padres afectan la vida de su descendencia, pero el pasaje jamás menciona alguna maldición generacional que es transmitida de forma espiritual.

Además note usted que la maldad hasta la tercera y cuarta generación es sobre quienes le aborrecen no sobre aquellos que son su pueblo y le aman, como este movimiento enseña a los creyentes. 2 Corintios 5:17 dice "De modo que si alguno está en Cristo, nueva creación es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." Efesios 1:13 nos dice que ya fuimos sellados como propiedad de Dios con su Espíritu Santo. Colosenses 2:13-15 declara que Cristo ya anuló toda acta contra nosotros que nos encontraba culpables triunfando sobre Satanás y sus demonios:

Colosenses 2:13-15  13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Jeremías 31 y Ezequiel 18 dejan bien claro que no llevaran la culpa los hijos por los padres, que cada persona que peca es responsable por su pecado:

Jeremías 31:29-32 En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera.

Ezequiel 18:2-4 ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera? Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel. He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

Así como observamos la doctrina de las maldiciones generacionales no solo no es bíblica, sino es contraria a la clara enseñanza bíblica, por eso debemos desecharla.

Existen ciertos peligros en la enseñanza de que los cristianos pueden tener demonios. Primero, voltea nuestra atención de Dios a Satanás. Segundo, inspira el temor en el creyente en vez de confianza en Cristo. Con frecuencia ata a los creyentes a los ministerios de liberación para que éstos sigan protegiéndolos de los demonios. Tercero, fomenta una superstición religiosa que distrae al cristiano de la proclamación del evangelio y del crecimiento personal en gracia y santificación. Tal vez su peligro principal recae en su metodología para descubrir la verdad, pues se coloca la experiencia por encima de las enseñanzas bíblicas. Tal ensalzamiento de la experiencia subjetiva sobre las revelaciones escritas de Dios es peligroso, porque puede llevar al pueblo cristiano a una epidemia de supersticiones, exageraciones y especulaciones doctrinales.

Ya que la Biblia nunca dice que un cristiano puede ser la morada de un demonio y nunca enseña que hay problemas espirituales por los cuales el cristiano necesita someterse a un exorcismo, podemos descansar con confianza en la victoria que Cristo ganó en la cruz sobre las fuerzas demoníacas (Col. 2:14-15). Confiemos en las provisiones y los recursos de Dios en nuestra guerra para la victoria sobre el mundo, la carne y el diablo.

Tristemente algunos cristianos ven hoy demonios en todo (dicen popularmente “hasta en la sopa”). Se obsesionan con Satanás y ven satanistas en todo el mundo. Han difamado falsamente a compañías americanas como Satanistas, inclusive han llegado a lo ridículo,  diciendo que hombres de Dios como Billy Graham o que el cantante popular cristiano Marcos Witt, entre otros, que son satanistas. Dios no desea que vivamos obsesionados con Satanás y que veamos demonios y satanistas “hasta en la sopa.”

La vida cristiana que Cristo ofrece es una vida abundante y la única guerra espiritual que la Biblia presenta es someternos a Dios y resistir las tentaciones del diablo (Santiago 4:7), vestirnos de toda la armadura de Dios (Efesios 6), y aprender de Cristo que resistió a Satanás sometiéndose en obediencia al Padre y haciendo uso de la Palabra de Dios. Los cristianos tenemos una guerra espiritual, si, pero no la que hoy se presenta y publica en cientos de libros vendidos a miles de cristianos. Sometámonos pues a Dios, resistamos al Diablo, y el huira de nosotros.

 

 Dios les Bendiga...


 



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